¿En el nombre del padre?

Hay un tópico recurrente que se escucha al referirse a los hijos de ex jugadores de fútbol: “Ah, le resultará difícil labrarse un nombre propio”. En el caso de Mouhamadou Naby Sarr, esa cuestión no se planteará con tanta facilidad. Cierto es que su papá, Boubacar Sarr, es una vieja gloria del París Saint-Germain y de la selección senegalesa. Pero cuando inició su carrera en Francia en los años 70, los medios de comunicación confundieron su nombre con su apellido, y así se convirtió para siempre en Sarr Boubacar, alias ‘Locotte’. El apodo era una deformación de la palabra española “Loco”, y se lo encasquetó uno de sus hermanos…

Y como hecho adrede, su hijo también tiene una relación particular con su nombre propio. “Según el registro civil, mi nombre es Mouhamadou Naby Sarr, pero en realidad todo el mundo me llama Naby, y lo prefiero”, explicó. A pesar de ese embrollo nominal, salta a la vista que Naby y Boubacar se sienten muy próximos. Todos los días se llaman y, lógicamente, hablan de fútbol. “Ya antes de venir, hablé del Mundial [sub-20] con él. Me dijo que es un acontecimiento único, que iba a ser seguido por el mundo entero. También comentó que sólo pueden sacarse cosas positivas de este tipo de torneos; es una experiencia más para mi carrera”.

175 dianas como referencia
Habrá gente que deje de lado los famosos consejos paternos. Pero no Naby, que profesa el mayor respeto por la carrera de su progenitor. “Posee una amplísima experiencia como jugador; y sabe de lo que habla. Son cosas que ya ha vivido, así que yo le escucho, porque sé que no pueden ser sino buenos consejos”, precisó. Recordemos que las “cosas” en cuestión son 2 Copas de Francia ganadas, 40 internacionalidades con Senegal, unos 175 goles en la liga francesa entre 1973 y 1987…

“Le he dicho que esté siempre muy concentrado. Es una Copa Mundial, no se parece a los partidos amistosos. Hacen falta buenos resultados enseguida; el error no está permitido”, explicó el padre desde París. “Él piensa como yo; que en los primeros partidos hemos ido a medio gas, que tal vez el calor explique por qué no hemos llegado reencontrarnos con el ritmo de los partidos de preparación”, añadió Naby.

Sin concesiones, pero sincero, Bouba también analizó los partidos en la primera fase de su chaval. “Sus actuaciones han sido muy correctas. Sin duda, todavía no tiene la experiencia de Samuel Umtiti o Kurt Zouma, que juegan en la Ligue 1 desde hace un tiempo. Pero es valiente y voluntarioso, y sabe aprovechar su oportunidad. Yo le repito con frecuencia que mantenga la humildad y respete las reglas, y creo que lo hace”, afirmó con tanto orgullo como discreción.

Naby, alias Byzze, es un defensa central de impresionante corpulencia (1,96 m y 94 kilos), pero su juego es bastante elegante, y le gusta salir al cruce y sacar el balón jugado limpiamente, a imagen de su modelo, Thiago Silva. Cuando era más joven, no cabe duda de que ese gran tamaño le lastró un tanto, y explica en parte por qué el París Saint-Germain, donde jugaba, dejó de confiar en él. Entonces notó una pequeña lesión, pero Boubacar tomó la decisión correcta enviando a su hijo al Olympique de Lyon en 2008, cuando apenas tenía 15 años. “Supieron tener paciencia, le hicieron trabajar. Sabe leer bien el juego, y tiene una técnica excelente para esa demarcación; sus primeros pases rápidos para reanudar el juego son una ventaja. Debe mejorar en el impacto físico, eso es cierto”, analizó su progenitor.

En realidad, la marcha a Lyon fue difícil de llevar sobre todo para su madre y sus tres hermanas mayores. “Ah, el hijo pequeño que se va, el único chico, qué duro… Tuve que explicarles que era una verdadera oportunidad”, recordó Boubacar, quien dijo haber prevenido muy pronto a Naby de que era “un oficio muy difícil, que exige muchos sacrificios”.

Por lo demás, hubo “momentos difíciles, pero no se dio por vencido. Y es un gustazo ver dónde está ahora. Toda la familia está orgullosa de él”, prosiguió el padre. A decir verdad, desde hace seis meses, todo parece acelerarse: un primer partido y un primer gol en la Liga Europa con el Olympique de Lyon en diciembre de 2012, una primera convocatoria con los Bleuets y su posterior presencia en la lista de 21 jóvenes galos para viajar a Turquía… ¿Qué más se puede pedir? ¿Marcar un tanto en la Copa Mundial?

Un momento con Ronnie
Boubacar era delantero o centrocampista ofensivo y, por tanto, sabe lo suyo sobre la forma de perforar las redes rivales. Esa no es precisamente la especialidad de Naby, ¡pero los buenos consejos nunca vienen mal! “Para los saques de esquina, me dice que no me lance sistemáticamente al primer palo, que cambie las trayectorias y varíe en los desmarques”, detalló el joven defensa.

Pero la inspiración ofensiva tal vez le venga a Naby de lo más recóndito de su memoria. Corría el año 2001, su padre era ayudante en el cuerpo técnico del PSG, y él tenía 8 años. “Me llevó al entrenamiento; debía de ser un miércoles. De hecho, Ronaldinho acababa de llegar a París, había que volver a ponerlo en forma, y mi padre le elaboró un programa esa misma tarde. Pasé un rato con Ronnie, tocamos el balón juntos… Eso me marcó, vaya que sí…”, relató, con una voz de repente casi infantil. “Los ojos le brillaban”, confirmó su padre.

No cabe duda de que, a su vez, a Boubacar, su mujer y sus tres hijas les brillarán los ojos si Naby logra marcar y traerse la Copa Mundial para casa el 14 de julio.

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